TOMAR A LOS PADRES
A veces miramos a nuestra madre y a nuestro padre y pensamos: allí falta algo. No eran perfectos.
Algunos tienen expectativas muy raras puestas en su padres, como si tuvieran que ser como Dios. No del todo, sólo un poco mejores, claro está.
Es terrible lo que hacemos a nuestros padres con esas expectativas. Porque nos consideramos con derecho a pedirles cuentas por no haber sido como Dios. Pero sólo porque eran comunes, con defectos, casi los mismos defectos que tenemos nosotros mismos, crecimos y nos hicimos aptos para la vida. Sólo porque nuestros padres eran comunes, con defectos, hemos podido hacernos aptos para la vida.
Tuve una experiencia curiosa conmigo mismo. Tomé a mi madre en mi corazón, totalmente. Lo curioso fue: todo aquello que creía que podría criticarle, es decir que hubiera podido ser mejor, se quedó afuera. Muy curioso. Si tomamos en nuestro corazón a la madre y al padre como son, se quedan totalmente en nuestro corazón sin aquello a lo que de alguna manera podríamos objetar. Es una experiencia bonita, que sirve para todos.
BERT HELLINGER ( Felicidad que permanece).

No hay comentarios:
Publicar un comentario