miércoles, 8 de enero de 2014

        EL MOVIMIENTO INTERRUMPIDO

Un trauma infantil especialmente frecuente es un movimiento amoroso interrumpido tempranamente del niño hacia la madre o el padre, pero generalmente hacia la madre. Cuando el amor no puede llegar a su destino, el niño se pone triste o furioso y a veces también desesperado. Esa ira o desesperación o tristeza es el otro lado del amor, de un amor que no ha podido llegar a su destino.
Cuando, más tarde, esos niños ya adultos quieren dirigirse a otra persona, vuelve a despertar en su cuerpo el recuerdo de esa interrupción y se aborta la tendencia hacia la otra persona. O sea que no pueden llevar adelante el amor y por eso se mueven, a menudo, en círculos. Cada vez que llegan al punto en que vuelven a sentir los sentimientos de entonces, se detienen. En lugar de seguir hacia adelante se apartan e inician un movimiento circular de regreso al punto de la interrupción de aquel entonces. En la siguiente relación y con otra persona, el circuito empieza de nuevo, pero también esta vez sólo hasta el punto citado; ese movimiento circular de regreso, siempre hasta el mismo punto en que se interrumpió una tendencia.
  Bert Hellinger

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