Para dominar nuestros problemas, debemos reformularlos como oportunidades. También debemos redefinir nuestra identidad para poder vernos como seres capaces de manejar hábilmente lo que nos espere. El Curso de Milagros nos dice que la palabra "desafío" es un término inapropiado , ya que implica la posibilidad de que fracasemos. Como seres divinos, creados a imagen y semejanza de Dios, no podemos fracasar. Podemos demorar el éxito, aferrarnos a autoimágenes de fracaso y repetir errores, pero a la larga saldremos airosos. Todo problema aparente que se nos presente, tarde o temprano será resuelto, y sólo nos quedarán los beneficios. El Curso de Milagros nos alienta: "Se garantiza un final feliz para todas las cosas".
Es de mucha utilidad eliminar la palabra "problema" de tu vocabulario. Nuevamente, podemos ver que llamar a las cosas de un modo diferente es una importante herramienta de la transformación. Cuando te sientas tentado a designar a una situación como un problema o un desafío, detente y sustituye la palabra por "proyecto" u "oportunidad". Estas descrpciones son más cercanas a la verdad, y te darán la perspectiva necesaria para encontrar soluciones en lugar de agravar el problema.

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