viernes, 30 de mayo de 2014

EL VÍNCULO Y SUS CONSECUENCIAS
La familia está unida por el destino y todos se hallan unidos a todos. El vínculo creado por el destino es más fuerte de los hijos hacia los padres, entre hermanos y entre marido y mujer. Asimismo, se crea un vínculo especial entre las personas que entraron en el sistema posteriormente y aquellos que les hicieron un sitio, especialmente si estos tuvieron una suerte difícil: por ejemplo, un vínculo así puede desarrollarse entre los hijos del segundo matrimonio de un hombre y su primera mujer, muerta en el parto. El vínculo es menos fuerte de padres a hijos, y más débil de aquellos que hicieron un sitio a los que les siguieron en ese lugar: por ejemplo, una novia anterior del marido a su mujer posterior.

domingo, 25 de mayo de 2014


CONCIENCIA FAMILIAR

Bert Hellinger distingue entre varias conciencias: la conciencia personal consciente, la conciencia colectiva y la conciencia colectiva inconsciente.
Hellinger dice que siempre que entramos en un relaciones, dirigidos por un sentido interior, que reacciona automáticamente si hacemos algo que podría dañar o poner en peligro la relación.  Es decir, hay como un órgano interno que nos sirve para mantener el equilibrio. En cuanto nos salimos del equilibrio, la sensación de malestar producida por la caída nos devuelve el equilibrio.
Por lo tanto el equilibrio se regula por el malestar o el placer. Si nos encontramos en equilibrio, es una sensación de bienestar, de placer. Si nos salimos del equilibrio, sentimos malestar, un malestar que nos indica el límite en el que tenemos que cambiar para que no ocurra ninguna desgracia. Algo similar es válido para sistemas y relaciones.
La conciencia vela por las condiciones importantes para nuestras relaciones, es decir, por  la vinculación, por el equilibrio entre dar y tomar y por el orden. Tan sólo puede conseguirse una relación lograda si estas tres condiciones se cumplen a la vez.
Estas condiciones se experimentan en el alma como necesidades elementales. La conciencia está al servicio de las tres, y cada una de estas tres necesidades se impone por una sensación peculiar de culpa e inocencia. Por lo tanto, nuestra experiencia de culpa difiere, dependiendo de si la culpa se refiere a la vinculación, al equilibrio o al orden, y por la misma razón sentimos la culpa y la inocencia de maneras diferentes, según la meta y la necesidad a las que sirven.
     (De "Felicididad dual")