CONCIENCIA FAMILIAR
Bert Hellinger distingue entre varias conciencias: la conciencia personal consciente, la conciencia colectiva y la conciencia colectiva inconsciente.
Hellinger dice que siempre que entramos en un relaciones, dirigidos por un sentido interior, que reacciona automáticamente si hacemos algo que podría dañar o poner en peligro la relación. Es decir, hay como un órgano interno que nos sirve para mantener el equilibrio. En cuanto nos salimos del equilibrio, la sensación de malestar producida por la caída nos devuelve el equilibrio.
Por lo tanto el equilibrio se regula por el malestar o el placer. Si nos encontramos en equilibrio, es una sensación de bienestar, de placer. Si nos salimos del equilibrio, sentimos malestar, un malestar que nos indica el límite en el que tenemos que cambiar para que no ocurra ninguna desgracia. Algo similar es válido para sistemas y relaciones.
La conciencia vela por las condiciones importantes para nuestras relaciones, es decir, por la vinculación, por el equilibrio entre dar y tomar y por el orden. Tan sólo puede conseguirse una relación lograda si estas tres condiciones se cumplen a la vez.
Estas condiciones se experimentan en el alma como necesidades elementales. La conciencia está al servicio de las tres, y cada una de estas tres necesidades se impone por una sensación peculiar de culpa e inocencia. Por lo tanto, nuestra experiencia de culpa difiere, dependiendo de si la culpa se refiere a la vinculación, al equilibrio o al orden, y por la misma razón sentimos la culpa y la inocencia de maneras diferentes, según la meta y la necesidad a las que sirven.
(De "Felicididad dual")
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